viernes, 2 de agosto de 2019

Había olvidado tanto...


Y … Lo único que me quedaba era eso…
No es que no lo quisiera… No es que no me hubiera gustado…

Pero…
¿Sabes?
No soy solo esa bestia carroñera que necesita del sabor de la carne y de tu sexo palpitante…
No es eso…
Es que contigo aprendí a ver otra parte del mundo y aprendí a querer de nuevo…
Carajo…
Es verdad…
Para que lo niego.

Contigo descubrí otra vez como eran las ternezas que deje tiradas en el camino a lo largo de mi maldita existencia.
Contigo entendí que el deseo iba más allá de la piel, y que podía encontrar mundos distintos solo rozando tus labios con un breve suspiro y con solo imaginarlos.

Maldición…

Había olvidado tanto…

Si…
No es que no quisiera que nuestro último encuentro tuviera como escenario la cama de aquel hotel  clandestino que tantas veces había sido cómplice de las perversiones más retorcidas de pudimos compartir.

No es que me moleste que tu boca se haya quedado grabada en la enervada muestra de mi gula mientras mi mirabas adivinando que ya jamás volverí a ser…
Simplemente…
Contigo quería escribir las letras que te dijeran que por ti, mi corazón habría de renacer.

@EscritorCronico ® 2019



miércoles, 24 de julio de 2019

Y así era realmente el cuento...


No todo era lo que parecía o lo que las ancianas contaban....
Había algo mas... Torcido en aquella historia que parecía que llevaba vidas enteras habitando esos parajes secos y marchitos.

Aquella mujer había arribado a la aldea hace casi 30 inviernos.
Nadie supo verdaderamente como es que llegó.
Una mañana simplemente la vieron ir hacia el río con un balde destartalado.
Salió de la casucha desvencijada que se encontraba casi derruida por el abandono y que estaba justo en las afueras.
Nadie dijo nada... Y es que la gente realmente no sabia nada, y no habían querido preguntar... Y no es porque no tuvieran curiosidad, pero es que simplemente no se atrevían a indagar un poco tan siquiera.

Ella era muy callada...
Su mirada si bien no era evasiva, si era de un vacío algo inquietante.
Su cabello lacio, largo y rubio se desperdigaba extrañamente por sus hombros escuetos.
Sus labios eran muy delgados, de un color apagado.
Sin duda era hermosa.
Pero su belleza podría ser hasta intimidante, por decir lo mínimo.
Al menos, no se sabia de que alguien intentara pretenderla.
Nadie se le acercaba.

No le temían, pero si la evitaban..

Pocas veces la vieron por las callejuelas de la aldea, tapizadas del hedor de las heces de los animales domésticos, de moscas insolentes con su zumbar constante, plagadas de los chiquillos andrajosos y mugrosos que olvidaban con sus juegos, la miseria y la precariedad en la que vivían.

Y cuando ella pasaba con sus pies delgados y suaves, era como si el tiempo hiciera una pausa voluntaria para no perturbarla. Para no distraerla de sus cavilaciones silentes.
Todos callaban.
Todos la miraban.
Con un descaro que podría calificarse de insultante.
Casi contenían la respiración para no inhalar su mismo aire.
Incluso los animales gemían y buscaban refugio fuera de su alcance.

Hubo un momento después de muchas estaciones en que se acostumbraron a verla en sus deambulares singulares por los caminos, sobre todo ya entrada la tarde, cuando se quedaba mirando ese muro de árboles altos y frondosos con sosegada curiosidad.
A veces podía estar ahí de pie por horas, sin que nada pudiera distraerla.
Incluso la habían visto, estoica, de pie aun cuando la lluvia azotaba con furiosa desesperación, en un afán inútil por quebrar sus resistencia.

Hubo un día de otoño, en el festival de la buena cosecha que la gente de la aldea acostumbraba llevar a cabo, en que comenzó todo.

Ella, en especial ese día, jamas se asomaba y cerraba sus ventanas para no permitir tan siquiera la intrusión del sol.
Sin embargo, ya casi cuando el festival terminaba, la vieron caminar apresurada con un vestido largo y blanco.
Mas pálida de lo acostumbrado y con la respiración que denotaba una agitación extraña.
Y sin decir nada, se interno entre la maleza, entre los arboles de aspecto mortecino, en esas tinieblas que tragaban sueños y esperanzas.
La vieron caminar  de prisa con una determinación aguda, casi enfermiza.
Y sin más, se perdió en la negrura....

Todos se quedaron impávidos, pero nadie hizo algún intento por detenerla o por ir a buscarla.
Se miraron entre si con la sorpresa dibujada en la cara.
Si bien imaginaban que ella se había atrevido a caminar durante las tardes por aquellos lugares, jamas pensaron que tomaría la decisión casi demente de aventurarse a tales horas por ese lugar.

Asumieron que lo mejor era no hacer nada en lo absoluto.
No tenia familia que reclamase ayuda (al menos, eso presuponian) para ir tras ella o tal vez para organizar una busqueda a mitad de la noche.
Sintieron un extraño alivio de que al paso de los días, no diera muestras ni rastros de regresar. Y mas aún, que nadie se atreviera a presentarse para preguntar por ella, o que había sido de sus pasos.

Hubo una calma que todos entendían que no duraría mas que lo necesario.

Una noche, alguien se percató que aquella casucha vieja a las afueras de la aldea, nuevamente tenia movimientos.
Luces tímidas se movían de un lado al otro sin control alguno.
La noticia corrió como la peste negra, y las abuelas se apresuraron a santiguar a los infantes, ya que en sus huesos sintieron que se avecinaba vorazmente una irrefrenable tragedia.

Aquel lugar pronto se tiño de otros colores.
Y casi de inmediato, en cacofonías perturbadoras, se escucharon gruñidos entre los arboles y entre los matorrales.
El viento llevaba aromas diferentes.
Se acercaron los nubarrones y la luz del sol abandono con temor aquellos lugares.

... No pasaron más de 6 días cuando las noticias de una aldea lejana llegaron a los oídos de todos los habitantes, que de inmediato supieron que la muerte acababa de tomar aposentos justo en el camino terroso que daba la bienvenida a su pueblo.
En aquel lugar, las calles empezaron a llenarse de sangre y las casas prodigaron ausencias.
Hombres, niños y mujeres por igual, sin razón aparente, habían empezado a desaparecer de forma desesperante.
Arrancados de la tranquilidad de sus antes seguros hogares, justo a mitad de la noche, en completo silencio, en total y absoluta serenidad, se perdían entre los solitarios parajes...

Y justo antes de los amaneceres, los que iban quedando, se llenaban de un maldito espanto cuando los gritos desgarradores de todos los inocentes llenaban el aire.
Suplicas que eran similares a los chillidos de los cerdos cuando son degollados, llantos, gemidos brutales.. Incluso podían oírse los huesos que crujían cuando se partían en aquella orgía de brutales apetitos.

Las aterradoras noticias decían que había una bestia que si bien atacaba regularmente a los rebaños, jamas tuvo el atrevimiento de acechar a los pobladores.
Y que todo había cambiado cuando una mujer silenciosa cruzo por sus calles durante el anochecer, y que sin emociones ni atisbos, camino hasta el páramo abandonado sin razón aparente.

Y todo cambió...

La saña hizo acto de presencia de manera que jamas imaginaron.
Una niña de 9 años fue la primera en desaparecer de su cama.
Una niña dulce, cándida, de ojos de almendras y cabello ralo, de caobas matices, y con un gentil desparpajo en su suave tacto.
Una niña que como ultimo arrullo escucho el gruñido brutal de aquel que le arrancaba la vida con rabia abyecta.
Niña que apago sus ojos justo cuando se los vaciaron de una feroz tarascada que fue prodigada sin culpa y sin pena.
Una niña que como despedida, gritó en una agonía sin paralelo en aquellas tierras, pues aun mientras vivía, le fueron arrancadas las entrañas y devoradas en despreciable parsimonia.

Solo fue la primera...
Solo fue el inició...

Aquella mujer de rubios cabellos solía deambular cada tercer día por las calles, antecediendo la matanza que sucedería luego.
Infantes recién paridos fueron alimento de aquel monstruo de infernales ojos.
Mujeres jovenes, hombres fuertes, ancianos y abuelas adorables conocieron la mas terrible de las muertes por las garras y fauces de ese ser infernal y sin remordimientos...
Todo eso... Cada masacre y degollina contemplada mansamente por esa mujer de labios pálidos y sin sentimientos...

Y es que después de cada escena dantesca...
Él se acercaba mansamente con los colmillos aun escurriendo de sangre, para lamerle las manos y las piernas.
Y ella, poseída por una emoción casi frenética, se convertía en suya, en su aberrante hembra.
Y enmedio de toda la carne masticada, de los huesos quebrados y las visceras aun calientes por haber sido recientemente arrancadas, la copulaba sin reparo, en un acto de impurezas paganas.
Ella recibía los embates de aquella encarnación de todo lo despreciable.
Bañada en los rastros de sangre que aun escurrían de aquel áspero pelaje, su nivea desnudez era acometida y mancillada una y otra vez sin descanso, sin conmiseraciones, sin un asomo de queja, sin un asomo de miedo.
Ella era montada con rabia infinita y en paroxismos tenebrosos.
Sus nalgas recibían aquel falo que era un hierro que la destrozaba no solo por dentro, ya que también le partía el alma.

Y cuando todo terminaba...
Se levantaba impávida...
Aquel animal, con una mansedumbre incomprensible, le prodigaba de ternezas inconcebibles, siendo que la había hecho su hembra y que recién había devorado a tantos inocentes de maneras ni siquiera descritas en las mas aberrantes historias de los escribas prohibidos.
Ese animal carnicero, animal de Gubia, proveniente del averno....
La bañaba con su lengua en asombrosa y dócil gentileza.
Casi como un cachorro... Casi como si la quisiera..

Ahora era dueña de su siniestro pensamiento..
Ahora era dueña de sus brutalidades y de sus aberraciones sin tregua.
Y dejaron juntos aquel pueblucho que ya diezmado, no les proporcionaba solaz a sus inquietudes putrefactas y descompuestas.

"Dios nos ampare!!" Gritaron las ancianas de la aterrada aldea cuando escucharon los gruñidos en el bosque y la vieron empezar a caminar por sus calles y con las manos escurriendo de sangre, marcando una a una, las endebles puertas....

"Dios nos ampare!!!" Y fue lo ultimo que se escucho en aquella desdichada aldea....

(Fragmento) @EscritorCronico (R) 2019





martes, 23 de julio de 2019

Si.. Aún te sigo escribiendo...


Si…
Todavía te sigo escribiendo
aun cuando las cartas y poemas ya no tengan
una dirección a la cual puedan llegar.

De todas maneras ya no importa
porque también están esas letras
huérfanas de sentimientos y de besos
que, gustosos,  les quisieran en invierno cobijar.

Todavía te sigo escribiendo
porque se me quedo como el vicio de la ausencia
que todas las noches de ti, me visita con mustia alegría.

Y fíjate que curioso…
Esta aquí tú olvido y tú vacío….
Pero tus besos y tus brazos
se me erosionaron hace tantos días…

Tú recuerdas acaso
porque te dedicaba con un afán casi enfermizo
todas y cada una de mis letras?

Te has dado cuenta
que en el otoño los caminos
están tapizados de una hermosa hojarasca muerta?

Si….

Qué extraño resulta escribirle a las ausencias
y al tiempo que ya no existe.
Tratar de decirle a ese hueco en mi cama
que ya deje escapar tu tibieza
y que se resigne a que mi única compañía
por el momento es la tristeza.

Aun te sigo escribiendo
y creo que lo seguiré haciendo
hasta que los huesos ya no puedan más
y la angustia ya no me duela.

@EscritorCronico ® 2019



Regreso a casa...


Arrumbó sus maletas sin ningún cuidado y se dejó caer en su cama mullida después de soportar la pesadez del viaje de regreso.
El vuelo había sido ligero, pero el abordaje y el trafico realmente era lo que la tenía muerta.

Se quedó un rato inmóvil, asimilando todo lo que aquella travesía le había dejado.
Tantos años!!! Tanto tiempo esperándolo….

Tantas noches imaginando como seria…

Pero….

Fue lo que esperaba?

No podía mentirse a sí misma…

Sabía que invariablemente, al menos una de esas noches, terminarían juntos en la cama de su habitación.
Si… Fue bueno… Lo disfrutó como jamás pensó que podía hacerlo.
Sobre todo, porque él era el único que la había visto sin importar como era.
Era el único que la había mirado a los ojos,  y descubrió todo el dolor que se escondía en su alma tímida y de esperanzas rotas.
Él fue el único que la vio aun entre las sombras y cuando nadie más había querido verla.

Porque en él no encontró criticas mordaces ni las intenciones de endilgarle más complejos de los que ya de por si cargaba en el alma.

Porque él fue el único que la tomo de la mano cuando ella con más desesperación lo necesitaba, sin pedir nada a cambio.
Y eso era más sorprendente considerando lo lejos que estaban uno del otro.

El…
Que era un hombre con un camino más avezado ya recorrido, con malicias más crudas, con deseos casi brutales, con un sayal tosco y arisco…
El, que era un animal suspicaz y  de desamores curtido…
El la tomo en sus brazos y la arropo con ternuras prístinas, y con un cuidado casi etéreo, le cobijo su lastimada autoestima y se dedicó a coserla retazo a retazo, día tras día, para unir todas esas piezas que le habían arrancado otras personas durante su vida.

Qué extraño es el destino (ella si creía en todo eso).
Se dio cuenta y entendió que las personas perfectas llegan a la vida de quien las necesita, siempre a destiempo.

El llego tarde a su camino, pero justo en el preciso momento.
Llego cuando más lo necesitaba, cuando más le hacía falta.

Y llego quizá con pretensiones falsas, pero con un amor gigantesco, que era extraño para alguien que se ufanaba de ya no sentirlo ni tenerlo.

Levanto la cara y dejo que el sol que entraba por su ventana le pegara de frente.
Entrecerró los ojos con esos mohines que le caracterizaban.

“De todos modos, ya sucedió”…

Si… Ya sucedió….
Pero …
Que sigue ahora?

Estaba enamorada?
Si…

De eso tenía la certeza completa.
Pero el problema es que ella sabía que él no la amaba de la misma manera.
Quizá por la abismal diferencia de edades (aunque era muy absurdo).
Quizá por la diferencia de experiencias vividas.

Quizá porque él ya tenía una vida hecha (de la que ella supo mas tarde).
Quizá porque él tenía miedo de entregarse de nuevo y por completo a una sola persona, y prefería morder y arrancar el pedazo de carne, antes de que le mordieran a él por la espalda otra vez.

O tal vez… Porque el sabia todo el daño que era capaz de causar por ser como era (conscientemente, eso sí), y prefería cargar con las culpas, aunque no fueran suyas, pero como un afán expiatorio para con quien fuera que quisiera compartir su camino y sus penas.

Carajo….

Eso le daba tantas vueltas en la cabeza….
Aunque también, aunque no quisiera, se había preguntado si ella no era suficiente para lo que el buscaba en una mujer?

Si, de acuerdo…
No debía preguntárselo, porque nadie debería basar su felicidad en lo que otra persona opinase o esperase de uno mismo.

Pero a Armanda le habían hecho tanto daño tantas personas.
Incluso su familia y “amigos” le dieron puñaladas por la espalda en el momento menos pensado.
Tenía tan lastimada el alma, que naturalmente siempre se preguntaba si lo que era, sería suficiente para que alguien se pudiera quedar a su lado.

Se levantó de la cama con algo de congoja…. (No era la primera vez que pasaba)…
Se quitó el pantalón, la blusa, el sostén….

Se quedó desnuda…

Y se colocó frente al espejo que estaba en la parte de atrás de la puerta de su habitación.

Ese espejo, que en más de una ocasión se había erigido como cruel verdugo de sus esperanzas.
Que se había hecho cómplice de todos esos idiotas que la criticaban, en un afán torcido que justificaban diciendo “es que es por tu bien”….

“Pendejos”, musito…

Bajo por un instante la mirada (lo cual jamás debió hacerlo)…

A veces no reconocía a la mujer que veía en el reflejo…

Toco sus senos.. Su cintura… Vio sus brazos…
Invariablemente su vista llego a su vientre…

Su gesto se hizo adusto, y ella misma no entendió si era de tristeza o de rabia.

Es curioso…
A pesar de que poseía una belleza natural y de matices cándidos, nunca se consideró hermosa.
Sabía que espiritualmente era una persona maravillosa, pero no había sido capaz de trasladar esa certeza a su cuerpo.

Tenía una cicatriz, producto de un evento terrible.
Vio sus estrías…
Su piel que ella consideraba imperfecta…

Ella se criticaba tan severamente… De manera tan virulenta…

Que por lo mismo aun no acababa de entender por qué él la consideraba tan hermosa.
No entendía que la viera con una mirada de genuina admiración y de ternuras.

No entendía el deseo que ella le provocaba…

“Carajo, de seguro ha de haber tenido mujeres bien buenas”… Pensaba…

Pero he ahí la cuestión…

Presuponía….

Fragmento.  @EscritorCronico ® 2019



viernes, 19 de julio de 2019

¿Me extrañas?

.- ¿Me extrañas? ¿O que pasa cuando nos distanciamos y dejamos de hablarnos?

.- ¿Y para que te serviría saberlo? No importa lo que te diga, indudablemente se que NO será de tu agrado, se que te molestaría porque no es la respuesta que esperas.
Tu y yo somos muy distintos en ese aspecto... Tenemos maneras distintas de lidiar con la perdida...

.- Bueno, eso lo se, pero en verdad me gustaría saber que sucede cuando nos mandamos al demonio...

.- Esta bien...
Yo no te guardo luto ni duelo, eso tenlo completamente por cierto.
Yo jamas he generado un apego especial a las personas durante el transcurso de mi vida.
Es raro, pero extraño a quien me comparte su vida mientras esta a mi lado.
La convivencia diaria me hace generar un apego muy raro...
Tu lo sabes...
Puedo ser un asco de melosidades que hasta yo mismo detesto. (Eso no me gusta, la verdad)
Y también sabes que me convierto en un ser completamente de instintos, y privilegio el placer, la perversión y los momentos bizarros del sexo en las fantasías y momentos que juntos llevamos a cabo...

.- Eso lo se... No hace falta que me lo digas.... Te pregunte que si me extrañas...

.- No... Al menos no como tu crees que debería hacerlo.
No me pongo en las noches a ver por la ventana, ni en las tardes me sumerjo en angustiantes recuerdos.
Por supuesto que en determinados momentos evoco tu sonrisa o las charlas estúpidas y ridículas que solíamos tener durante las tardes.
Claro que también recuerdo nuestros momentos de sexo brutal, de sexo crudo, de placer obsceno, porque nos entendemos bastante bien es ese aspecto.
De hecho, me encanta que disfrutes de la libertad sexual de tu cuerpo, de tus correrías, o como sueles llamarles: de tus "puterias".
Y a mi en lo personal no me genera ninguna molestia que seas así.

No te extraño como tu quisieras que te extrañe. No soy de ese tipo.. Bueno, al menos ya no ahora y sabes muy bien por que y por quien.
Y al contrario de ti, yo no desperdicio mi tiempo molestándome y enojandome elucubrando historias absurdas y que necesiten una explicación.
Independientemente de que yo también tengo mis aventuras y me conociste y diste cabida siendo un patán mujeriego.
Y es quizá por eso que no te extraño como tu crees que debería hacerlo.
¿De que me serviría? Ya hace mucho que pague mi derecho de piso en ese aspecto y no tengo intención de volver a hacerlo.
¿Y a ti de que te serviría? Solo quieres saberlo para inflar un poco tu ego y restregarme en la cara que "tu eres lo mejor que me pudo pasar en la vida, y que ojala alguien mas pueda superar eso"...
¿Eso te haría sentir mejor?
¿Para eso es que quieres saberlo?

.- Eres un maldito hijo de....

.- Lo sé... No solo tú me lo has dicho...

.- ¿Quieres saber como yo te extraño cuando nos mandamos al diablo?

.- Honestamente no... Creo que ambos estamos cansados de esta misma rutina ... ¿Quieres hacerme sentir de la mierda porque tu si me extrañas con todo el dolor y el vacío que mis acciones te dejan?

.- Púdrete....

.- .... Y ahora? Que hacemos?

.- No sé...

.- Ven, mira... Vamos a caminar al menos una vida mas en lo que averiguamos como resolverlo...

.- ¿Sabes que llegará un día en que nos hartemos de hacer esto, verdad?

.- ¡Claro que lo se! Es mas, se que pronto nos alcanzará ese momento...

.- Vamos, pues... Pero voy a ignorarte al menos los primeros años...

.- Estoy acostumbrado... No hay problema...

.- Entonces, andando....

@EscritorCronico (R) 2019





Y es que no debían...

No....
No debían ni tenían que estar juntos....
De hecho nunca lo estuvieron.
Si acaso, lo que mas lograron fue arrancarle pedazos escuetos al verdugo que es el maldito tiempo...

Incluso, los separaban vidas y universos por completo.
El... siempre en oscuridades, sumergido en los vicios de la piel y de la carne.
Atrapado en aquello que no entendía y que cargaba como una loza en la espalda.
Si...
Le dolían los huesos... Le dolían los resabios de lo que había sido su alma.

Traía en sus manos migajas, angustias, miedos, iras absolutas... Tantas jodidas frustraciones....
Claro que aun tenia lagrimas...
Pero de donde venia, llorar le hubiera ganado la vulnerabilidad que no deseaba mostrar.
Y se volvió brutal, un carnicero...
Y a veces se encerraba en un cuarto de aquella desvencijada casa, para curar sus heridas y llorar para poder empezar de nuevo.

Era una bestia...
Un monstruo...
Lo peor en un solo cuerpo...

Ella...
Era luz...
Esperanzas nacientes...
Ternuras sin precedentes...

Ella era promesa de redenciones anunciadas.
Agua fresca a mitad de la jornada.

Si...
Por un momento le tuvo miedo.
Pero se dio cuenta de todos los sufrimientos que él padecía.
Y le prodigo de ternezas los días y las noches de remansos suaves para apaciguar sus recurrentes pesadillas.

Le dio pinceladas de alegrías niveas.
Le hizo levantar la mirada, le seco las mejillas, lo enseño a ver el alba...

Cómo es posible que los dos conjugaron el mismo verbo?
Cómo es que pactaron una tregua el cielo y el infierno?

Pero esa alquimia exquisita no podía durar mas de lo que otros lo permitieran. O quizá ellos mismos se dieron cuenta de que un día, él le arrancaría la vida en un ataque de rabia infinita.

Era necesario dar media vuelta... Era necesario para mantener el equilibrio de donde provenían...

Era necesario olvidar que se conocían....

@EscritorCronico (R) 2019




jueves, 18 de julio de 2019

¿Y si nos desnudamos el alma?

¿Y si nos desnudamos el alma, ademas del cuerpo?
Y si nos tomamos tal como somos,
si nos tenemos, nos usamos, nos vivimos en un momento
y después nos dejamos?

Y si nos descosemos para rompernos
y reconstruirnos con los retazos del otro?
Espera!!!
No contestes el maldito teléfono
mientras entiendo tus deseos mas tenebrosos.

Si..
Soy alimento de tus angustias.
De tu lujuria siniestra.
Que me importa si arrancas mi vida en esta noche postrera,
mientras me regales un bocado de ti, al diablo lo que suceda.

Solo..
Dame un bocado...
Te como la boca
porque fueron tus labios los que pronunciaron mi nombre
mientras franqueabas las rutas
que se dibujaban entre tus mullidas piernas.
Porque tus labios se me antojan
mientras imaginas como asesinarme
al quitarnos la ropa.

Porque en ti y de ti soy presa y carroña
para satisfacer tus lujurias dementes y tus esperanzas inquietas...
La piel caerá por si sola...
Asesiname al compás de tus caderas...
Hazlo, por dios!! Hazlo, por lo que mas quieras!!!

@EscritorCronico (R) 2019


Una última vez...

Solo...
Una ultima vez...
Aún cuando me arranques la vida a pedazos..
Aún cuando me arranques la piel maltratada por las mordidas
y aún estando molida por los palazos de esta maldita y jodida vida...

Solo una vez mas...

Así...
Mientras no asesinamos mutuamente..
Mientras mis manos recorren tu cuerpo ávidamente...
Como solía hacerlo cuando nos conocimos en aquellos días de crudos inviernos.
Tu eras radiante luz de primavera que calentaba mis fauces abiertas y mis deseos lastimeros..

Déjame viajar de nuevo por las fronteras suaves que son tus tímidos senos.
Si, ya se que tu piensas que son pequeños.
Pero tienen la medida perfecta para posarme eternamente en ellos.

Y también quiero resbalar por la curva de tu espalda
justo como el agua de aquella ducha mientras compartíamos habitación
en aquella primera oportunidad.
Dios!!! Y llenarme la vista al ver como tomaba camino
justo para indicarme la ruta de tu resguardada intimidad..

Déjame, nuevamente, ser pionero avezado
entre las praderas de tus caderas y de tus nalgas tersas y cándidamente perversas.
Esas que descubrieron el fuego que arde
cuando mis manos se azotaron en ellas.
Y que despertaron a mis apetitos
que antes desconocieras...

Déjame... Una ultima vez...

Se que también anhelas
con desesperación delirante mi erecta fiereza,
que te consumen las ganas por volverte mi hembra
e incitarme a montarte con una singular delicadeza.

Se que estas angustiada
porque se acerca el fin de nuestros caminos
y en mi conociste si bien los mas salvajes placeres,
también los besos mas prístinos....

Espera...

Y si te como las ganas?
Y si te como de a soledades remotas?
Si te como de a suspiros el alma?
Y si en un arranque de frustración, te como la boca?

Que pasa si te devoro entre lagrimas
para jamas perderte entre la neblina del tiempo que todo lo borra?

Maldita sea!!!
Dejame comerte en un ultimo beso, la boca!!!!

@EscritorCronico (R) 2019





Claro que te deseaba...

Claro... Te deseaba con una fuerza de la cual no tienes idea... Con esa misma fuerza y determinación con que las aguas encuentra...